Del primer registro a una semana ordenada
El recorrido no empieza con una promesa de rendimiento, sino con anotar lo que ya hacés. Cargás sesiones, kilómetros, series y descanso; con eso la planilla semanal muestra cómo se reparte el esfuerzo entre los días. Si el volumen sube más rápido de lo razonable, aparece un aviso para frenar y revisar la progresión antes de que la molestia aparezca. Movilidad de tobillo, cadera y hombro, checklists de calentamiento y estiramientos con ejecución correcta acompañan ese orden. Es una herramienta de organización, no un diagnóstico.
Si querés ver qué incluye cada bloque antes de empezar, mirá los servicios de seguimiento o repasá el enfoque de trabajo.
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1. Contás cómo venís
Elegís tu deporte principal, el momento de la semana en que entrenás y qué te cuesta sostener. Con eso se define qué registrar primero y qué dejar para más adelante.
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2. Registrás las sesiones
Cada entrenamiento suma sus datos: kilómetros de trote, series de gimnasio, minutos de partido y descansos. Sin ese registro la planilla no dice nada útil.
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3. Leés la planilla semanal
La carga se ordena día por día. Ahí se ve si dos esfuerzos exigentes quedaron pegados o si el descanso desapareció sin que lo notaras.
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4. Atendés los avisos de volumen
Cuando el total sube demasiado rápido, la plataforma lo marca. La decisión sigue siendo tuya: bajar intensidad, mover una sesión o esperar.
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5. Sumás movilidad y calentamiento
Las rutinas guiadas de tobillo, cadera y hombro y los checklists previos al partido entran en la semana como un bloque fijo, no como algo que se hace si sobra tiempo.
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6. Revisás y ajustás
Al cerrar la semana comparás lo planificado con lo hecho y corregís la siguiente. La biblioteca de estiramientos con fotos de ejecución correcta sirve para sostener el hábito en las etapas de reacomodamiento.